San Juan, petardos y nuestros perros

17.06.2020

La mayoría de animales sufren fobia a los ruidos fuertes. Es por ello que la detonación de petardos durante la verbena de San Juan es motivo de preocupación para la mayoría de propietarios de perros.

El miedo a los petardos genera una respuesta de estrés que puede variar entre razas y entre individuos. Para muchos de nuestros compañeros estos días se traducen en ansiedad, miedo a salir a la calle y conductas que, manejadas incorrectamente, pueden suponer un riesgo para su salud. 

Una de las señales indicadora de este miedo - tanto en casa como en la calle-   es que nuestro perro se quede paralizado, agazapado o que por el contrario, tenga una conducta de evitación, es decir, que busque vías de escape y/o escondites. La evitación es especialmente peligrosa si ocurre en la calle. Nuestro perro puede desorientarse, perderse o sufrir un accidente. Por eso, estos días cobra especial importancia vigilar si nos encontramos en un entorno seguro antes de quitar la correa, así como comprobar en nuestro centro veterinario que los datos del microchip estén correctamente actualizados.

Cuando los petardos se producen estando en casa, podemos observar que nuestro compañero busca esconderse en algún lugar apartado. Es frecuente que elijan lugares oscuros, pequeños, debajo de camas y protegidos. Si bien es cierto que estos escondites funcionan como "refugios", debemos supervisar el comportamiento de nuestro perro. Es posible que en casa, la ansiedad se manifieste a través de jadeos, temblores, salivación excesiva o taquicardia. Algunos animales pueden también mostrar conductas destructivas y romper cosas, ladrar en exceso o incluso miccionar y defecar en casa.

Tu perro sufre durante los petardos, ¿cómo actuar?

Gracias a la sensibilización social de los últimos años sobre los efectos perjudiciales de la pirotecnia sobre la salud (no sólo la de nuestros perros,si no también para el resto de animales, personas de edad avanzada, autistas o con otros trastornos), cada vez más personas buscan consejo profesional para gestionar este miedo y disminuir así los efectos nocivos para la salud física y psicológica de nuestros compañeros.

Los profesionales en etología veterinaria recomiendan realizar un terapia de desensibilización al ruido. Eso pasa por rutinas, ejercicios y positivización del estímulo con meses de antelación. Por desgracia, las consultas para gestionar el miedo a los petardos tienen lugar cuando la verbena ya está casi por celebrarse.

Si no habéis podido trabajar la tolerancia al ruido con vuestro can, es vuestro primer año con él o conocéis de sobra los efectos negativos de la pirotecnia, os recomendamos consultar con nuestro equipo de profesionales el mejor protocolo a seguir con vuestras compañeros.

Para ayudaros, hemos desarrollado el siguiente plan:

  1. Pasa por nuestra consulta y rellena nuestro cuestionario (o si lo prefieres, rellena la versión online: 
  2. Explícanos cómo se comporta tu perro con los ruidos fuertes y petardos.
  3. Evaluaremos tu cuestionario y la respuesta de estrés de tu perro.
  4. Acude a nuestra consulta para recoger nuestra recomendación. Puede tratarse de:
  •    Pautas y rutinas a seguir en casa y en los paseos.
  • Suplementos nutracéuticos o feromonas
  • Tratamiento/ Medicación específica

5.   Supervisión y ajuste del protocolo antes de la noche de San Juan.  

No todos los perros son iguales y por ello no todos requieren de medicación. En muchos casos solo será necesario administrar nutracéuticos o implementar algunas rutinas antes del día 23. Pero es muy importante señalar que en otros casos, y para asegurar su bienestar, sí es necesaria la medicación. Razón por la cual es necesario que todo el proceso este supervisado por tu veterinario. 

Actuar frente a este miedo a los petardos, puede ayudarnos a entender que nuestro perro también puede padecer ansiedad cuando hay eventos excesivamente ruidosos: celebraciones, tormentas, partidos de fútbol, etc. Conocer su respuesta de estrés es fundamental para poder tratar los sintomas y ahorrarnos así mucho sufrimiento innecesario.